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“Adiós al lenguaje”, de Jean-Luc Godard


Ganadora del Premio del Jurado en el festival de Cannes de este año (compartido con “Mommy”), “Adiós al lenguaje”, de Jean-Luc Godard, nos obsequia con 70 minutos de libertad para preguntarnos si somos capaces definir nuestra época.

La imagen ha caminado por una fina línea entre la reflexión y la banalización de las realidades que nos rodean. Ha permitido establecer un diálogo sobre las dudas más complejas de nuestra especie, pero a la vez ha sido modificada en favor de lo trivial, del ídolo pasajero al que se admira para no debatir con nosotros mismos.

En 1948, el miedo a que los alumnos de las escuelas italianas se convirtieran en “adultos en serie” hizo que Pasolini reivindicara la importancia de la creación en los programas de estudio, frente a un consenso pedagógico que exterminaba la inteligencia de las nuevas generaciones. El paso del tiempo hizo que el consumismo se adueñara también del arte. De esta forma, con el objetivo de impedir que se mercantilizara la obra creada, el cineasta italiano entregó a los espectadores un lenguaje diferente, una película que no podía consumirse.

“Adiós al lenguaje” supone un regalo similar al que Pasolini nos hizo con su legado cinematográfico. Godard utiliza los avances tecnológicos de nuestra era para hablarnos de la deformación de la mirada, asaltada por un artificial patrón establecido. Ofrecer un “concepto” a los demás, algo que se sugiere en varias ocasiones a lo largo de la obra, implica poder expresar una idea. Ese es el adiós del que nos habla. ¿Podemos crear conceptos nuevos? ¿Ayuda nuestro modelo a que las personas desarrollen su propia mirada y su propia expresión?

Para atacar el consumismo, Pasolini imaginó una obra que no puede verse; para despedir la creación libre, Jean-Luc Godard expone la muerte de su materia prima.
Miguel Suárez

'Walkie Talkie’ gana la tercera edición del Horror Online Art de Navarra


El cortometraje Walkie Talkie, de Rubén Pérez Barrena, ha resultado ganador del premio al mejor cortometraje entregado por el jurado de la tercera edición del Horror Online Art, que este año ha encabezado el prestigioso productor Josep Anton Pérez Giner. La obra está protagonizada por Julián Villagrán, Marta Larralde y Celine Tyll, y se centra en un hombre que despierta en un desierto con un golpe en la cabeza sin recordar qué ha sucedido, ni por qué el cadáver de una chica se encuentra junto a él.

Además, desde el jurado también se ha decidido entregar dos menciones especial. En primer lugar a MinAa, un cortometraje de género fantástico, dirigido por Cándido Pérez de Armas y en el que se juntan numerosas criaturas en un relato trascendente y poético. La segunda mención especial ha recaído en Kids loves toys, de los Hermanos Prada, protagonizado por Ana Rujas y Alba Messa.

En cuanto al premio del público, un galardón entregado por los espectadores que votan desde sus casas en el festival, el ganador ha sido En el espejo, de Fernando G. Pliego y Fátima Delgado. La historia de este cortometraje gira en torno a dos hermanas que dialogan una frente a la otra en la penumbra de una habitación. Asimismo, la organización ha otorgado el premio al mejor cartel a la obra Cambio de sintonía, de Donald Navas.

El festival Horror Online Art no termina aquí. En noviembre, entre el 11 y el 22, una sección de obras se proyectarán en diferentes centros de la ciudad. “Vamos a presentar un completo programa que incluirá cortometrajes, proyecciones de largometrajes y otras actividades en torno al festival”, han anunciado los directores del festival, Cyntia Rico y Miguel Suárez, que también han querido adelantar que la muestra quiere ser “internacional y con gran variedad de temas y estilos cinematográficos”.

Último día para votar los cortometrajes del Horror Online Art

Por tercer año consecutivo, el festival de cine Horror Online Art, organizado desde Pamplona, presenta sus cortometrajes seleccionados para la competición online. En esta ocasión han llegado a la final un total de 45 obras de países como Argentina, México, Colombia, Chile, Guatemala, Bolivia, Italia y España. Además, cabe destacar que en esta ocasión se ha decidido que el Horror Online Art salga a las calles de Pamplona el próximo mes de noviembre en un evento del que se irá informando en las próximas semanas.

VOTACIONES. Al igual que en anteriores ediciones, el público podrá votar sus cortometrajes favoritos hasta el próximo 14 de septiembre. Para votar se deberá enviar un correo electrónico a festival@horroronlineart.com con los títulos de las tres obras que se desea apoyar acompañados de su nombre, apellidos y DNI, con el Asunto: Votación. En esta votación se elegirá el Premio del Público.

JURADO.
El premio a Mejor Cortometraje, así como las menciones especiales y otros galardones, será entregado por un jurado de profesionales del ámbito cinematográfico, que este año lo encabeza el prestigioso productor Josep Anton Pérez Giner. Le acompañan la periodista Jessica Tornos-Yebes, el también productor Iván Llamas, el conocido crítico de cine James Wallestein, la fotógrafa Nadia McGowan, el guionista Álvaro Prieto y los directores del festival, Cyntia Rico y Miguel Suárez.

Primavera, verano, otoño, invierno…y primavera

Director surcoreano de referencia, premiado en festivales como San Sebastián o Venecia y, sin embargo, ignorado en numerosas ocasiones por la cartelera española. Muchas de las últimas películas del realizador Kim Ki-duk no han llegado a nuestro país. Un misterio que no sabemos muy bien si achacar a los resultados comerciales de anteriores propuestas del cineasta o a problemas de distribución internacional. Sea la opción que sea es absurda, ya que un artistas como Kim Ki-duk es hoy en día tan necesario como fascinante y es capaz de atrapar a cualquier espectador libre y sin prejuicios que se preste a entrar en su maravilloso universo cinematográfico.

Por suerte, gracias a las filmotecas o a la labor de la Embajada de Corea, de la que hemos hablado más de una vez en este diario, su cine sigue pudiéndose ver en algunas pantallas. En concreto, hoy no nos vamos a centrar en los actos que el Centro Cultural de la embajada suele organizar, sino en el magnífico ciclo que cerró la semana pasada la Filmoteca de Navarra. La obra seleccionada fue Primavera, verano, otoño, invierno…y primavera (Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom), un magistral retrato de la condición humana con el budismo de fondo. 

A pesar de que aparentemente pueda parecer y muchos hablen de ella como una película que pone el foco en un análisis de esta religión, para nada el director surcoreano trabaja por un objetivo didáctico. Es más, algunas de las claves del filme son invenciones que Kim Ki-duk utiliza para hablarnos de la redención y del lugar donde la podemos hallar. Estamos acostumbrados a arrepentirnos y obrar mal de nuevo debido a la escasa reflexión que permiten las sociedades actuales. Primavera, verano, otoño, invierno…y primavera nos ofrece la posibilidad de un retiro artístico y espiritual en el que cada espectador que lo deseé puede encontrar algo de sí mismo, puede preguntarse acerca de cómo es su relación con el mundo natural que nos rodea y, especialmente, hasta qué punto nos diferenciamos del resto de seres con los que compartimos nuestro planeta.
Por M.Suárez

El lobo de Wall Street (Martin Scorsese)


La semana pasada nuestro diario de actualidad política, social y cultural, Diario La Cámara, publicó un interesante análisis titulado Lobos y excesos acerca del último filme de Martin Scorsese. Debido a la gran repercusión del artículo en redes sociales y páginas especializadas, hoy lo queremos compartir con todos vosotros en Arrebatados por el arte.

El lobo de Wall Street (Puedes leer también el artículo en www.diariolacamara.com)

En los últimos años, los cineastas han mirado de forma crítica y algo desesperanzada a las razones que nos han llevado a una crisis económica de la que cada día conocemos rasgos nuevos. Los culpables han conseguido retiros de lujo y, aunque parezca una broma, en algunos casos se encuentran dirigiendo las principales carteras de los gobiernos europeos. Efectivamente, el futuro económico de nuestro país está en manos de las grandes y tramposas corporaciones financieras que nos han llevado a millones de desahucios y a cifras inimaginables de paro. 

Jordan Belfort o Marc Tourneuil (El capital, Costa-Gavras) o John Tuld (Margin call, J.C. Chandor) son villanos contemporáneos. Los actuales enemigos del "bien" no son ojos de fuego ni señores con espadas láser, son seres humanos, instintivos, casi animalizados, pero que, en parte, reflejan la decadencia de un sistema. El personaje de Leonardo DiCaprio no es otra cosa que el exceso llevado al límite, representa la aceptación de lo que todo hombre o mujer de bien niega a sus amigos. "Todo es bueno cuando es excesivo", defendían los cuatro estamentos de Saló (Pier Paolo Pasolini) antes de comenzar con sus perversiones. Belford se puede asemejar a ellos porque su poder es similar al que poseían los dirigentes fascistas en Italia. La sumisión en favor de un futuro mejor es lo que les llevó al poder y lo que ha permitido a los entes financieros dirigir nuestra vida.

El exceso, en definitiva, se ha impuesto como una necesidad de prácticamente todas las clases. Para que esto fuera posible se ha tenido que adelgazar la clase media. De esta forma, las personas moderadas han sido apartadas a golpes de su posición y degradadas para que unos pocos puedan continuar en el exceso. ¿A qué nos ha llevado todo esto? A ser respetados en función de lo que uno puede robar de los demás. El exceso no está solo en Belford, está también en los que cogen el coche hasta para ir a por el pan, olvidando el daño que hacen al medio ambiente; en los niñatos que se descargan ilegalmente películas, libros o música sin pensar que eso está negando oportunidades a nuevos talentos; en los independentista que les da igual engañar a su pueblo con tal de mantenerse en el poder... Si una persona roba hoy impunemente en la red contenidos culturales, si es capaz de olvidarse del medio ambiente o le da igual engañar a sus vecinos, ¿cómo podemos saber que el día de mañana si tiene más poder no infringirá de forma cada vez más agresiva la ley?

Pero a la vez hay otras personas, las que quieren sobrevivir. Son personas que se han olvidado de lo que eran. Como aquel trío de comerciales y vendedores que formaban los protagonistas de la maravillosa Ai qing wan sui (Vive L'Amour), de Tsai Ming-liang, o los personajes de It's All About Love, de Thomas Vinterberg, que ven normal sortear los cadáveres por la calle. Este mismo autor, junto a Lars von Trier, también nos mostró una lamentable alternativa a la sumisión, la misma que llevan defendiendo muchos años algunos estados de EEUU: comprar un arma. Los jóvenes de Querida Wendy tenían dos posibilidades: tener una pistola para sentirse respetados o seguir siendo unos marginados en una sociedad machista e inhumana. 

Volvamos a Berlford. Belford hace que William Randolph Hearst te parezca un empresario modélico. Charles Foster Kane, el Hearst de Wells, es un hombre gris, obsesionado por un poder mediático que en muchas ocasiones no tiene una meta clara. En el caso del corredor de bolsa neoyorquino de Scorsese tampoco la meta parece especialmente definida, aunque podemos adivinar que las drogas, el sexo, los barcos o las mansiones se acercan bastante a lo que desea. Su concepción es meramente materialista, como lo son prácticamente todas las recetas que nos llegan de los organismos europeos que nosotros mismos votamos (bueno, solo votamos algunos). Es imprescindible pedir a nuestros dirigentes un punto de vista que trascienda el mero materialismo, porque si no valores como la solidaridad o el respeto desaparecerán. El neoliberalismo salvaje tiene alergia a la cooperación y nuestro actual sistema cree cada vez menos en ella. Es decir, si no volvemos a poner la cultura, el arte y la creación como claves de nuestro tiempo, perderemos todos los valores que hemos heredado durante siglos.